| Es para preocuparse: los conflictos bélicos
del siglo XXI cuentan con una creciente participación de "soldados
civiles", personas que trabajan para empresas privadas de seguridad
que reemplazan a los tradicionales ejércitos. Dario Azzelini, un
experto en la materia, revela los pormenores de un negocio que mueve 100
mil millones de dólares anuales.
La Prensa (Bolivia), Suplemento Domingo, 20.03.2005
Por Miguel E. Gómez Balboa
Las compañías militares privadas, de
un tiempo a esta parte, han irrumpido en el plano operativo de las guerras
y conflictos internacionales. Ahora los ejércitos y los soldados
han dejado de ser las "puntas de lanza" tradicionales en el
ambiente bélico, su lugar está siendo ocupado por "grupos
armados privados" y "civiles" que intentan implantar o
asegurar el dominio de un Estado e incluso de las transnacionales. Pero,
sobre todo, luchan por un negocio que mueve alrededor de 100 mil millones
de dólares anuales en el orbe.
El politólogo alemán Dario Azzelini
ha presentado esta semana la edición para nuestro país de
La privatización de las guerra$ -con el apoyo del Centro de Documentación
e Información Bolivia (Cedib)-, una compilación en la que
muestra, junto con el coautor Boris Kanzleiter, ejemplos palpables e históricos
de estas nuevas formas de conducción del conflicto bélico.
Un área donde la privatización, una estrategia del modelo
económico neoliberal, no ha querido estar ausente. Irak es el más
claro ejemplo y Colombia su laboratorio. Domingo habló con este
experto tras su corta estadía en suelo boliviano, para confirmar
que, como él plantea, "la realidad a veces es más increíble
que la ciencia ficción".
-¿Cómo puede resumirse el libro?
-Trata de algo que la opinión pública no conoce: la privatización
de la guerra. No es del negocio de las armas, sino del encargar a compañías
privadas las tareas militares de un Estado. Algo que se está volviendo
una constante. A eso apunta el libro: demostrar cómo los países
imperialistas usan estas empresas y grupos paramilitares para sus intereses
estratégicos, y en franca unión con las transnacionales.
Ahí tenemos los ejemplos de Irak, Colombia, Kurdistán, México,
Guatemala, Yugoslavia, Afganistán, Indonesia, Congo, Angola
-¿Cómo son las "nuevas guerras"?
-Muchas de ellas no son tan nuevas como nos quieren contar. Como que los
conflictos étnicos en Yugoslavia o los problemas del gas en Bolivia
son obra de gente incivilizada. Analizando los casos de Colombia y la
ex Yugoslavia, por citar algunos casos, nos damos cuenta que detrás
de los conflictos y las guerras están los intereses de ciertas
élites económicas nacionales o transnacionales. Eso no es
noticia, ya que siempre fue la causa.
Lo nuevo está en que mientras, anteriormente, la guerra era la
interrupción de la economía, en pos de imponer otro modelo
económico y establecer otros dueños del mismo, hoy tenemos
casos en que la guerra es la mejor forma de capitalizar, o sea de hacer
negocios, no sólo tomando en cuenta a la venta de armas. Agarremos
el caso de Colombia, allí sin el conflicto interno sería
imposible llegar a la transformación del sector de la agricultura
para imponer la agroindustria, por ello se busca despojar a los pequeños
y medianos campesinos de sus tierras mediante la guerra interna.
-¿Qué papel juegan las transnacionales
en este cuadro?
-Un papel fundamental, principalmente las transnacionales que guardan
estrecha relación con los recursos naturales, ellas son las que
están trabajando con empresas privadas militares y grupos paramilitares
donde sea necesario para asegurar sus negocios. Esto se lo vio en Angola,
el Congo, Colombia o Indonesia, donde las empresas transnacionales financian
los conflictos. Por ejemplo, en Colombia la Coca Cola financia grupos
paramilitares, la Nestlé igual, la empresa Drummond Coal (la más
grande compañía minera activa en el país) también.
Hacer notar que no es la acusación de un activista de izquierda,
sino que hay juicios en Estados Unidos contra estas empresas por estos
hechos, incluso hay congresistas estadounidenses que dicen que la Drummond
Coal ataca a los sindicatos mineros con paramilitares en las zonas que
trabajan. Aparte, tenemos empresas como la Texaco, que en 1983 empezó
con la formación de este tipo de grupos en Colombia. Y si pasamos
a las empresas militares privadas, tenemos que las transnacionales comparten
los gastos con el ejército de los Estados Unidos para engancharse
en el negocio.
-Irak es el más claro ejemplo de la privatización
de la guerra
-No hay duda. Colombia es un laboratorio para esta privatización;
en cambio, en Irak hay un uso masivo de estas compañías.
Según estimaciones, en la guerra contra Yugoslavia uno de cada
cien combatientes pertenecía a una empresa militar privada, en
Irak el promedio llega a uno de cada diez e incluso más. Los datos
son claros, tenemos entre 15 mil y 20 mil empleados extranjeros de empresas
militares privadas en Irak, además de 15 mil militares iraquíes.
Trabajan en todos los campos imaginables: el manejo de armas muy sofisticadas,
como las utilizadas en la primera ola de ataques a Irak; la utilización
de las estaciones de radar, incluso en Latinoamérica; el personal
de seguridad del jefe militar norteamericano en Irak
Las operaciones
militares más peligrosas son llevadas, por ejemplo, por la Blackwater
Security USA, que hasta participó en acciones detrás de
las líneas enemigas en Fallujah, cuando estaba ocupada por los
insurgentes iraquíes. Es que el negocio es muy rentable, porque
en suelo iraquí estos "especialistas" ganan hasta 1.500
dólares al día. Imaginémonos los millones que invierte
Estados Unidos.
-Hablando de ello, ¿cuánto dinero movilizan
la guerra y los conflictos para estas compañías?
-El negocio de la privatización de la guerra maneja alrededor de
100 mil millones de dólares, con una tendencia anual de aumentar
un diez o veinte por ciento más. Una tercera parte del presupuesto
militar de EEUU es destinada a estas empresas. En Norteamérica
se privatizaron hasta los campos de entrenamiento para los soldados norteamericanos.
Todo tiene una razón, muchas de esas compañías tienen
como dueños o directores a ex militares, ex jefes o agentes de
la CIA o de la National Security Agency, por lo cual hay nexos muy estrechos
entre el Pentágono y ellas. De hecho, este tipo de empresas no
actúa sin el permiso ni autorización del Pentágono.
Pero esto no concierne simplemente al país del norte, también
hay compañías militares privadas en Rusia, donde cualquiera
que tenga el dinero exigido puede alquilar sus servicios, y se destina
tanques, soldados y helicópteros a donde uno quiera. Hay empresas
de esta índole igualmente en Gran Bretaña, Francia, Italia,
Alemania, Hong Kong. Las filiales se esparcen por el mundo, por lo lucrativo
que es el negocio.
-¿A qué niveles llega la contratación
de estas empresas?
-Ni duda que EEUU es el principal cliente, pero también otros países.
Incluso la ONU requiere de sus servicios para sus incursiones para implantar
la paz, a pesar de que esta organización, al igual que el gobierno
estadounidense, condena el empleo de "mercenarios" en cualquier
conflicto. Todo tiene su razón, estas empresas son un recurso apetecible
para confundir a la legislación internacional, al no tener claras
sus responsabilidades y evitan cualquier control democrático. Para
agarrar el ejemplo de EEUU, si se hace una intervención militar
del ejército, ésta debe ser aprobada por el Congreso y el
ejército debe rendir cuentas de ello. En el caso de la empresa
militar privada ello no es posible, no le puede rendir cuentas ni al Senado
o el Congreso y no necesitan el permiso de éstos para actuar. Las
20 compañías que actúan a nombre del Pentágono
en Colombia nunca tuvieron que pasar por ninguna aprobación de
esta índole, solamente fueron aprobadas por este órgano
poderoso.
-¿Qué papel juegan los medios de comunicación
en este panorama?
-No hay que generalizar, pero en la mayoría de los medios existe
una tendencia a la monopolización, y como la mayoría de
los mass media norteamericanos son parte de transnacionales, estos comparten
sus intereses, puesto que al vivir de la publicidad de las empresas transnacionales
es difícil que vayan a actuar en contra de algo que las molesta.
El papel de los medios en la guerra, actualmente, no tiene nada que ver
con informar, sino que más periodistas se ponen uniforme y van
junto a las tropas. Es una lección que aprendió EEUU en
Vietnam, porque allí los periodistas que andaban sueltos eran los
que mandaban las fotos más horrorosas de los civiles vietnamitas
asesinados, y escribían reportajes y mostraban la verdad de la
guerra. Ahora a los periodistas hay que mantenerlos en la misma tropa,
para que empiecen a pensar con la misma lógica de ella y los intereses
militares de Estados Unidos.
-Con estas empresas ya no hay ejércitos ni
soldados, sino civiles
-Otro asunto preocupante es el personal que estas empresas reclutan. En
Irak tenemos entre 2 y 3 mil soldados de élite del régimen
racista de Sudáfrica, que tuvieron juicios por crímenes
contra los derechos humanos y están trabajando en Irak supuestamente
para instalar la democracia. Igualmente, hay 122 soldados chilenos que
fueron sacados del ejército de su país por crímenes
similares. Igual se han reclutado soldados de este tipo en Colombia y
El Salvador, en las unidades especiales de la Policía de Brasil.
Ahí está lo nuevo, que es bastante gente en Latinoamérica,
antes los países clásicos de reclutamiento -aparte de EEUU,
Francia e Inglaterra- eran las Islas Fiji, por la experiencia de los soldados
en las misiones de la ONU, en Nepal y una parte de Filipinas.
La tendencia de emplear este tipo de soldados es creciente,
pero no creo que se llegue al punto donde solamente haya "civiles"
de las empresas privadas en el campo de batalla, porque los gastos son
elevadísimos, porque, como dijimos, estos soldados ganan mucho.
Incluso hay muchos efectivos de los Boinas Verdes que cuando acabó
su tiempo de servicio forzado en Irak se dedicaron a trabajar para las
empresas privadas porque ganan más.
La ventaja, aparte de que estas empresas están
fuera del control democrático, de estar en una zona de impunidad
organizada, es que los "civiles" no pueden ser llevados a la
justicia militar. En Irak, qué justicia civil puede existir para
perseguir los crímenes de los empleados de esas empresas. En Colombia,
por ejemplo, el acuerdo con el Gobierno es que todos estos empleados no
están sujetos a la justicia civil y militar colombiana. Otra ventaja
es que los muertos civiles no aparecen en las listas oficiales, hubo combates
masivos en Irak donde no aparecieron en ningún reporte militar,
porque al no haber implicación de militares sino de empleados de
esas empresas no hay necesidad de reporte. Y con ello se "tapa"
un asunto que puede ir en detrimento de las tropas norteamericanas.
-Ya lo mencionó anteriormente, pero ¿esta
impunidad e inmunidad va de la mano con la estrategia de EEUU para conseguir
que sus soldados y civiles no vayan a la Corte Penal Internacional?
- Se abre un cerco de impunidad e inmunidad con las empresas privadas,
pero también con la presión de EEUU para firmar acuerdos
con otros países para dar impunidad a sus soldados y civiles. Es
la lógica del imperio, ya que intentan que en cualquier lugar del
mundo este país es el único que tiene capacidad de juzgarlos,
y en muchos casos lo van a hacer porque esa gente representa sus intereses.
Las empresas militares privadas están amparadas por este cerco,
hay un sinfín de hechos de impunidad en Colombia y en Perú.
En Irak ni se llega a saber de ellos, porque los iraquíes no tienen
a la prensa internacional a su favor. Para evitar que se conozcan estos
hechos, hay una oficina en Bagdad que se ocupa de la indemnización
de muertos que fueron asesinados por la omisión o error de los
soldados de EEUU, se llegó a establecer que esa oficina tiene más
de una docena de casos a la semana reportados, allí a lógica
debería ser que esos soldados sean juzgados, pero se paga un máximo
de 2.500 dólares a la familia de la víctima, no es una indemnización
sino un "soborno" para que se callen.
Se está organizando un marco normativo mundial
de impunidad, y esto responde a la necesidad de EEUU de intervenir cada
vez de manera más rápida y menos controlable algunos conflictos
para asegurar sus intereses económicos.
-¿Las cárceles no escapan a esta realidad
privatizadora?
-Las cárceles en EEUU en su mayoría son privatizadas. Guantánamo
mismo fue construida y es manejada por una empresa militar privada, todas
son encargadas por el Pentágono. Y así la cárcel
es otra área de impunidad geográfica que se construye para
que las leyes no alcancen a ellas y donde los prisioneros sean objeto
de un sinfín de vejámenes sin culpa. Hay presos en Guantánamo
que se quedan tres años en condiciones infrahumanas, y luego de
dos años cuando el Gobierno se da cuenta de que no había
nada en su contra, salen con disturbios psíquicos y mentales. Es
el caso más conocido, pero hay centenares de cárceles secretas
de EEUU repartidas en el mundo y que llevan a cabo estos hechos inauditos,
sin control. Si escuchamos el juicio sobre la cárcel de Abu Graib,
donde los interrogatorios igual fueron manejados en gran parte por empresas
privadas, la general que comandaba la cárcel dijo que allí
entraba gente sin registrarse, incluso menores, es algo increíble,
porque en estas cárceles no rige el derecho internacional de la
guerra.
-¿Actualmente el término "prisionero
de guerra" sigue vigente?
-EEUU ha incluido el término "combatiente enemigo", esto
da lugar a una diversidad de vulneraciones a los derechos humanos. Como
prisioneros de guerra tendrían derechos, pero no existe en el derecho
internacional el término de "combatientes enemigos".
Esto busca evadir que haya una guerra declarada, porque en el momento
en que hay prisioneros de guerra se tiene que admitir que hay un conflicto
bélico, pero al decir que son "combatientes enemigos",
éstos pueden haber en cualquier momento y lugar, y significa que
se puede realizar una acción militar sin declarar guerra, sin respetar
acuerdos internacionales. Es una forma de brincar y no respetar nada del
derecho internacional.
-Ahora los tratados son insuficientes
-No totalmente. EEUU también tiene que respetar algunos parámetros,
actúa de cierta manera para asegurar sus intereses pero maniobrando
en zigzag para no perder el apoyo de los intereses internacionales o de
otros países de ese "imperio". La salida debería
ser que los países y EEUU acepten que hay que respetar tratados
y leyes internacionales, hasta que no haya un desprendimiento en este
sentido poco se puede llegar a pensar en la efectividad de una reestructuración
en las leyes y tratados internacionales.
-Al estar las transnacionales inmersas en la privatización
de los conflictos y las guerras, ¿qué utilización
hacen éstas de estas compañías militares privadas
y con qué fines?
-Una de las más conocidas es la Halliburton, que también
es dueña de una empresa militar. Son fuerzas económicas
increíbles, el presupuesto de la mayoría de las empresas
transnacionales de hidrocarburos es más alto incluso que el presupuesto
de Bolivia, y siguen sus propios intereses. Hay muchos nexos personales,
la Halliburton es de Dick Cheney, vicepresidente de EEUU. Otra empresa
"militar" que trabaja en software la Sight (correctamente: SAIC,
nota del autor), es una de las principales firmas que participaron en
el sabotaje petrolero en Venezuela, todos con ex dirigentes de la CIA
y de la ex National Security Agency en su directorio. Todas esas empresas
militares tienen nexos directos con empresas de hidrocarburos, minería
y recursos naturales, porque esas firmas privadas militares les aseguran
la posibilidad de sacar los recursos.
Es una amenaza grande, si las mismas empresas que
aprovechan los recursos naturales tienen sus propios "ejércitos"
o los pueden rentar, eso dibuja un panorama negro para el futuro, y sobre
todo de Bolivia, que es rica en recursos, no sólo del gas, se habla
también del agua, pero no se habla del uranio que tal vez haya.
Especialmente en minería e hidrocarburos se ve una situación
amenazante, porque esas empresas no van a renunciar a tener el control
los recursos; la historia y la situación actual nos muestra que
una manera para acabar con los movimientos sociales han sido los conflictos
militarizados.
Y segundo, en esas empresas hay tendencia a regresar
a una economía de enclave, como lo conocimos en la Colonia, cuando
los españoles ponían un puerto, un ingenio azucarero y sacaban
el jugo de caña del país. Sin construir estructuras en el
país, había un contingente de tropas que cuidaba el ingenio
y se sacaba la producción. Lo mismo pasa en Irak y en Colombia.
Lo que importa es sacar los recursos a EEUU o Europa, esa economía
de enclave se aplica en diferentes partes del mundo.
-¿Qué opinión le merece la policialización
militar en América Latina?
-Las Fuerzas Armadas en vez de representar el interés del país
y su soberanía, siempre representaron a las élites y por
ello hicieron uso represivo de su fuerza dentro del país. Cuando
se utiliza a las Fuerzas Armadas en contra de los movimientos sociales
que intentan defender los recursos, actúa en contra de la soberanía.
En América Latina siempre tuvieron ese papel represivo, no es novedad,
hoy esto se sigue dando. Luego vinieron facciones militares con otras
ideas progresistas pero eso no menoscaba la realidad. Hoy uno de los pocos
ejércitos que pudiera tener un apoyo masivo del pueblo, y jura
al pueblo, es el de Venezuela, pero en comparación a otros ejércitos,
aunque se haga la propaganda de militarización de Venezuela, es
un ejército muy pequeño, tiene 60.000 soldados en una población
que llega a 25 millones de habitantes.
Y otro punto es la corrupción inserta aún
en las altas esferas castrenses. La mayoría de las armas vendidas
de manera ilegal en EEUU viene del ejército. La corrupción
es algo común, incluso se dio en Alemania, un paladín en
el tema, donde recién se estableció que el gobierno de Kohl
tomó decisiones compradas por transnacionales petroleras. En otros
lugares, como Latinoamérica, la cúpula militar vive de eso,
en Colombia y en México una parte vive del narcotráfico.
-¿Por qué debe interesar tanto el caso
de Colombia a Bolivia?
-Ya dijimos que las transnacionales pagaron a grupos paramilitares para
crear conflictos y desarticular a los movimientos sociales. En Colombia
tenemos alrededor de 20 empresas privadas militares trabajando, pagadas
por el Pentágono, con alrededor de 2.000 empleados, que están
llevando a cabo operaciones militares de seguridad, asesorando y entrenando
al ejército colombiano. No es sólo la presencia física
o trabajo práctico, sino la adoctrinación de ciertos modelos
militares que son propagados por esas empresas, algo similiar a la Escuela
de las América donde asistieron los militares de la región
en los setenta y ochenta.
El que estas empresas lleguen a estos países
abre la posibilidad para que EEUU tenga una información directa
del campo de batalla, sin tener que poner su confianza en ejércitos
nacionales, sino en empresas que regresan la información al Pentágono
y tienen un pie dentro de la zona de conflicto. Y hay una empresa que
es la DynCorp, la más grande con 30.000 empleados en el ámbito
mundial (Afganistán, Europa, Colombia, igual está en Bolivia
en el marco de la lucha antinarcóticos). Es la empresa que más
ganó en el presupuesto destinado a la lucha antinarcóticos,
con 1.000 millones de dólares.
Además, en Colombia, eso le permite a EEUU
tener un nexo directo con las transnacionales y hacer un cuadro de las
zonas de conflicto. Esto con un número de periodistas a favor de
la tendencia norteamericana, y las transnacionales también se apoyan
en las ONG; hay un cierto número que a nadie se le ocurre cuestionar,
porque tenemos idea que son algo bueno, pero en el sur de Colombia hay
80 ONG que son financiadas directamente por EEUU, y el papel que hacen
es de espionaje, espían las estructuras sociales y luego producen
ciertos proyectos para destruir del tejido social y allanar el camino
de las transnacionales de los recursos naturales. No sólo se destruye
la red social sino también las posibilidades de solución
a futuro en beneficio de las empresas militares privadas para que siga
el conflicto y allanan el camino de las transnacionales para que no tengan
frente de lucha, o si lo tienen esté debilitada. Esto debe interesar
a Bolivia donde hay conflictos. ¿Quiénes financian?
-¿Qué vislumbra a futuro?
-El panorama debe preocuparnos. Las empresas militares privadas ganan
hasta que haya guerra, entonces ¿por qué parar la guerra?,
como en Irak. Igual apoyan el conflicto, aparte que muchas empresas transnacionales
tienen la posibilidad de sacar ganancias por situación conflictiva.
A futuro, lo preocupante es que si más aumenta el papel de las
empresas privadas, más nos debe preocupar la ampliación
de conflictos o de creación de nuevas guerras para que éstas
tengan nuevas posibilidades de ganancia.
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